La compañía esboza una estrategia flexible para fortalecer su participación en mercados clave de América Latina, respaldada por soluciones de alta eficiencia, soporte local y una visión de largo plazo. En 2026, espera consolidarse como un actor relevante en el ecosistema solar regional.

Con una estrategia de expansión progresiva, TCL Solar se propone consolidar su posicionamiento en América Latina durante los próximos años. El plan no busca una presencia homogénea en toda la región, sino un avance calibrado según la madurez de cada mercado, las condiciones regulatorias y el potencial de desarrollo local.

El objetivo central de esta hoja de ruta es convertir a la marca en un socio tecnológico confiable, con soluciones adaptadas a cada entorno, una propuesta de valor robusta y visión estratégica.

“Llevamos adelante un crecimiento ordenado y alineado con cada mercado, acompañando el desarrollo con tecnología de calidad y relaciones duraderas”, sostuvo María Urrea, Country Manager Cono Sur LATAM de TCL Solar, en entrevista con Energía Estratégica.

El portafolio actual de la empresa incluye tecnologías avanzadas como Back-Contact (BC), tipo N de media celda, y una solución propia basada en tecnología shingle, que mejora el rendimiento energético de los proyectos y favorece el LCOE.

Estas soluciones permiten responder a distintas exigencias del mercado latinoamericano: alta eficiencia, confiabilidad operativa y costos competitivos, en un contexto donde las condiciones climáticas y la presión por resultados robustos requieren máxima adaptabilidad.

Urrea explicó que estas tecnologías permiten a la compañía “optimizar el desempeño en distintas condiciones, reducir riesgos técnicos y aportar a un menor costo nivelado de la energía”, una fórmula clave en los segmentos utility scale, comercial e industrial.

América Latina ha cobrado una relevancia creciente dentro del mapa global de TCL Solar. Sus altos niveles de demanda, diversidad de marcos normativos y necesidad de soluciones energéticas sostenibles hacen que la región sea ideal para profundizar alianzas y adaptar el modelo de negocio.

Lejos de aplicar una estrategia única, la empresa evalúa país por país, considerando variables como bancabilidad de proyectos, licitaciones activas, capacidad técnica instalada y entorno macroeconómico.

Con ese enfoque, TCL Solar espera que la región adquiera un mayor protagonismo hacia 2026, no solo en volumen de proyectos, sino también como plataforma estratégica para desarrollar soluciones híbridas y modelos operativos de largo plazo.

En ese marco, el almacenamiento de energía aparece como un eje de transformación clave. La integración de baterías a proyectos solares responde a una demanda estructural de mayor flexibilidad, estabilidad de red y eficiencia operativa. “Todo indica que 2026 puede marcar un punto de inflexión en la incorporación de almacenamiento en proyectos solares”, anticipó Urrea. La compañía ya se prepara con soluciones integradas, consciente de que los modelos híbridos ganarán relevancia en licitaciones y contratos.

Sin embargo, para que este tipo de soluciones escalen, será necesario que los marcos regulatorios avancen con mayor previsibilidad.

Urrea subrayó que “es fundamental que existan reglas claras de largo plazo, especialmente en esquemas de contratación, acceso a la red y reconocimiento del almacenamiento”. La institucionalidad y coherencia de las políticas públicas serán determinantes para atraer capital, reducir riesgos y mejorar la bancabilidad.

Junto con estos desafíos estructurales, la región enfrenta obstáculos vinculados al acceso al financiamiento y a ciertas limitaciones de infraestructura. TCL Solar responde a este contexto con una estrategia que prioriza la calidad de producto, soporte técnico desde el diseño hasta la operación y un respaldo corporativo sólido que ofrece confianza a largo plazo.

En licitaciones, la empresa se posiciona como un aliado estratégico que entiende las exigencias técnicas y financieras del proceso.

El diferencial está en una oferta competitiva respaldada por tecnología confiable, soporte local especializado y solidez financiera, factores que se vuelven críticos en un entorno donde los precios ya no son el único factor decisivo.

Con esta hoja de ruta, TCL Solar refuerza su apuesta por América Latina como eje de expansión. En 2026, la expectativa es consolidar un modelo de presencia regional adaptado, con foco en soluciones eficientes y alianzas duraderas que impulsen la transición energética en mercados clave.